Los alimentos están expuestos a la acción contaminante de innumerables bacterias, algunas de ellas inofensivas, otras capaces de ocasionar hasta la muerte. Su correcta manipulación es fundamental para evitar, el contagio de las denominadas “enfermedades transmitidas por alimentos” (ETA). Sin embargo, a diario se cometen errores, algunos por falta de capacitación y otros por falta de compromiso, por parte de los operarios. Detectar y corregir estos errores es sólo cuestión de hábito y principios.
En todos los países
del mundo se presentan casos y brotes de toxi-infecciones alimentarías, casi en
forma independiente de su grado de desarrollo, provocando una alta incidencia
anual, elevados costos en cuanto a tratamientos y además cuantiosas pérdidas de
alimentos.
La responsabilidad
del alto número de casos de las “ETA”, se dirige principalmente hacia la mala
manipulación de los alimentos, lo que obliga a las empresas a pensar en los
grandes esfuerzos, que deben realizar para revertir esta situación.
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